LAS RUTAS DEL SILENCIO

Un tournant a été marqué dans un monde qui meurt... Et cette impression d'une civilisation originale qui s'éteint dans le grand creuset aveugle de la vie moderne, nous la retrouvons à chaque pas... Hier notre guide nous a montré dans le ravin de Barrasil une multitude de champs de blé grands comme de mouchoirs de poche; les paysans les ont patiemment taillés sur la pente abrupte désempierrée, défrichée, au prix souvent d'une heure de marche; il fallait cela pour nourrir des villages surpeuplés. Mais d'année en année la jeunesse s'en va, attirée par le développement industriel de Lérida et de Barcelone. Et les champs suspendus retombent en friche... Abandonnée aussi l'eau salée d'une fontaine que l'ont faisait évaporer au soleil pour avoir sa provisions de sel, les falaises de calcaire et de gypse dont on tirait la chaux et le plâtre, -"un plâtre bien meilleur que celui qui nous vient maintenant de Madrid". Louis Laborde-Balen, 1965

Mais réduire l'intérêt de cette montagne aux pittoresques étrangetés visibles (...) serait trahir la vraie nature de ce massif. Parce que dans ce coin retiré de hautes terres, l'ambiance prévaut toujours sur le paysage. L'obsession de l'eau rare, une communion intime avec la pierre torturée, cette solitude sans partage, voilà qui constitue, au fond, l'attrait réel de ces lieux; voilà aussi les test grâce auxquels la sierra de Guara reconnaîtra les siens! Pierre Minvielle, 1966

Nous nous reposons examinant les lieux. En contrebas, 300 m environs, l'on voit où l'on devine le fond du barranco. Des ramiers que nous envions se poursuivent dans l'étroit couloir de 3 à 4 m de large qui serpente à travers falaises et redents. 100 m plus haut, la cassure s'élargit, d'immenses gradins montent vers nous, par endroit le calcaire gris, bleu ou rouge fait place au vert profond du buis et des lentisques. Au travers surgit une forêt d'aiguilles où les choucas slaloment sans problème. Plus haut, presque à la crête terminale, impassibles, souverains, des couples de vautours ont entrepris une ronde qui va s'élargissant. L'ont resterait là des heures, pas un bruit, pas un cri, si ce n'est de braillards choucas procédant à quelque élection. Nul ne parle, comment dire ce que nous ressentons, décrire ce que nous voyons... Christian Abadie, 1971

Existir en la memoria es una de las formas más poderosas de existencia que conocen los humanos (...) Y ya se sabe que la nostalgia es una expresión suave y resignada del miedo. Sergio del Molino, 2016

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jueves, 23 de octubre de 2025

DE LA NOTICIA Y DE LA DISCRECIÓN

Todas las antiguas vidas del Valle de Rodellar formaban parte de la normalidad de los días. En general no hubo nunca mayor trascendencia que la memoria local, que se transmitía verbalmente, sin importar la singularidad de lo que aconteciera. La inmensa mayoría de todo ello se ha perdido con la despoblación y el paso de los años, que tantas otras cosas se han llevado, ya lo sabemos. A fuerza de preguntar a quienes entonces todavía vivían, sabemos de algunos hechos bien meritorios, muy curiosos algunos, impensables unos pocos, ciertos todos.

Y es así que sabemos que a o Picón de Cuervo no subieron por primera vez tres catalanes en 1971 sino, unas cuantas décadas antes, el señor Cándido Lacoma de la casa homónima de Rodellar (ver aquí).
O que el señor Esteban Bergés, de casa Tejedor de Otín, entró por simple curiosidad, y mucho antes que los barranquistas, en el interior de la "cueva" de os Escuros del Barranco Mascún (ver aquí).

Y que unos pocos vecinos de Otín cruzaban por la muy difícil Espata (ver aquí y aquí), también en Mascún...

A ESPATA
En los dos enlaces anteriores podemos saber de este espectacular lugar, bien conocido, del Barranco Mascún:

El recuadro naranja señala a Espata, el recuadro rosa la arista rocosa donde se encuentra o Aujero (ver aquí), el recuadro rojo señala o Puntarrón (ver aquí) y la flecha rosa indica la zona donde se encuentra o Fornacal d'Otín (ver aquí).

Ya hemos comentado en la ficha de la toponimia (ver enlace más arriba), que el nombre de a Espata alude con toda probabilidad a la propia aguja rocosa, cuya forma replica la de una espada. De hecho, quienes nos hablaron de este lugar (Severo Allué, Esteban Bergés, Juan José Santolaria y Antonio Monclús, todos ellos habitantes de Otín -ver página de 'informadores') se referían a este temible paso citando el lugar y no tanto el propio paso. Bien puede decirse que 'a Espata' es tal paso que se encuentra en tal lugar.
También comentábamos en la ficha que esta aguja fue mencionada por Pierre Minvielle en su libro de 1974 como "Punta del Puyal" denominación que ninguno de los cuatro informadores de Otín mencionados conocían y que este autor, en este como en otros casos, confundiría.

Pues bien, este formidable espinazo del Barranco Mascún que guardaba casi olvidado este viejo y expuesto paso, ha guardado en nuestros días otra historia que, aunque moderna, ha permanecido igual de discreta y desconocida.
Merece mencionarse y hacer una reflexión a todo este respecto. Veamos.

19 de agosto de 2022
En esta fecha el escalador Edgar Tous publica una entrada en su blog Penjant d'un fil en la que explica sus escaladas precisamente en a Espata (ver aquí). A su fijación por esta esbelta aguja se añade el interés de lo que allí se encontró: una escalada anónima por el elegante perfil que mira a o Puntarrón. Lo dice claramente:
"El recorregut més cridaner és una evident aresta que mira directamente al Puntarrón però que va a resultar que ja està oberta, doncs hi vaig trobar alguna expansió i algun pitó"
La reseña de esta vía desconocida la encontramos en el blog La noche del loro 2 de Luichy, en la entrada en la que se hace eco de lo reseñado por Edgar Tous (ver aquí):

Esta es la vía de escalada, bien estética. La reseña debe ser del propio Edgar Tous, ya que es del mismo estilo de la que publicó en su blog.

En la referencia de Edgar Tous la aguja vuelve a ser bautizada, esta vez como "Atalaya del Mascún", y Luichy añade, por indicación de Àlex Puyó, que el nombre es "Aguja del Puyal". Denominaciones todas erróneas como hemos visto más arriba.

UN MUNDO AL LADO DE OTROS
Estamos muy acostumbrados a tener noticia de lo que se hace, y propensos a la admiración del prójimo. Cada cual piensa (pensamos) en añadir la propia cuota de vanagloria, grande o pequeña, pocas veces privada y más a menudo pública.
Pero ¿qué sucede con lo que no se dice?
En este mundo de información vivimos desinformados. Y es así porque hay otro mundo que permanece callado, que simplemente se limita a hecer, sin buscar nada más. En un momento dado puede salir a luz, o tal vez no, permanecer siempre en el anonimato, incluso en la inexistencia.
Hoy por hoy esta formidable arista-espolón en a Espata nos enseña dos cosas. La primera que sabemos su nombre, el de la aguja, de casualidad, pues la memoria de quienes la conocían desaparecía con ellos. La segunda que hay escaladores que escalan para sí mismos y para nadie más, o que por alguna razón mantienen callada al menos parte de su actividad.

martes, 1 de abril de 2025

A LA SOMBRA DE LA CUCA BELLOSTA

Tan conocida como es la Cuca Bellosta, otra aguja permanece en el anonimato.
Aquella es tremendamente visible. Cualquiera que suba por a Costera d'Otín o remonte o Real de Mascún, dos itinerarios de lo más clásico en el Valle de Rodellar, queda inevitablemente impresionado por su porte.
Esta otra, en cambio, no está tan a mano. Y eso que, desde que se han ido dando más a conocer las cornisas que recorren el Barranco Mascún, queda perfectamente visible desde el Sendero d'as Peñas Altas.

La flecha roja superior sitúa la "otra aguja", y la flecha roja inferior la Cuca Bellosta.
(Fuente mapa: IGN, Mapa a la Carta)

La realidad es que no pasa desapercibida y eso pese a la abundancia de proas y crestas. La podemos ver si seguimos el Camino Pallebla, que recorre lo alto de la margen izquierda y que forma parte del itinerario que da la vuelta al Barranco Mascún (ver aquí):

Subiendo por el Camino Pallebla se empieza a divisar (recuadro rojo), asomando por encima de los escarpes.
Doble flecha rosa: Sendero d'as Peñas Altas. Doble flecha naranja: situación de os Escuros.
Por el mismo camino, ya más arriba, se distingue perfectamente (recuadro rojo).
Doble flecha azul: Canal d'a Pozeta (ver aquí). Doble flecha rosa: Sendero d'as Peñas Altas. Doble flecha naranja: as Zinglas (ver aquí).

Por la otra vertiente el Sendero d'as Peñas Altas pasa muy cerca y justo por encima de ella:


En la foto de la izquierda la aguja parece confundirse con la pared del cresterío que corre por detrás, pero en la imagen de la derecha ya la vemos bien diferenciada.


La aguja está muy bien individualizada. En su base un bonito tragaluz dispone un airoso arbotante.


LA HISTORIA OLVIDADA DE ESTA AGUJA
No sabemos con seguridad si esta aguja tuvo nombre, a quienes hemos preguntado de Otín no recuerdan que lo tuviera. La Cuca Bellosta se encuentra junto a fincas que tradicionalmente han sido de Casa Bellosta y, en este caso, el nombre y su recuerdo han venido rodados.

Sin embargo, esta aguja también ha sido subida, pero lo fue 20 años después de la Cuca, en mayo de 1975. Ninguna de las guías de escalada la menciona y no hay rastro que seguir al respecto entre la bibliografía... salvo en un número antiguo de la revista Pyrénées. En ella hay un pequeño dossier sobre la escalada en la Sierra de Guara, más concretamente sobre las entonces recientes vías largas del Valle de Rodellar.

Los recuadros rojos indican la aguja y la información de la escalada.
(Pyrénées, nº 104 octobre-décembre 1975 -consultable aquí-)

Se trata de una escalada completamente olvidada. Sorprendente porque, además, sus protagonistas son dos escaladores que eran muy conocidos, uno de ellos especialmente:


Izquierda: Ángel López "Cintero" en 2024. Derecha: Antonio Virgili en 2013.
(Fuente foto izda: F. Jiménez. Heraldo de Aragón, suplemento 'Aragón, un país de montañas', 22/2/2024)
(Fuente foto dcha: J. Vallés. Homenaje a Rabadá y Navarro -ver aquí-)

La cara que mira al fondo del Barranco Mascún es monolítica y muy vertical, sin embargo la que da cara a la pendiente presenta algún rellano herboso y es por aquí por donde fue subida. Algo "vegetal" parece el itinerario, pero es su único punto débil. Tampoco se detalla gran cosa la dificultad.

Y también resulta curioso el nombre (los nombres) con los que aparece en la citada revista. Primero figura como 'Aguja de Otín' y secundariamente como 'Félix Gurruchaga'. Del primero cabe suponer con seguridad que no se trata de un nombre autóctono y el segundo está equivocado. El nombre correcto tiene que ser Félix Cruchaga, que en aquel año era el presidente de la Federación Aragonesa de Montañismo, siguiendo la tradición de (re)bautizar agujas con el nombre de personalidades.

Félix Cruchaga, 2º presidente de la Federación Aragonesa de Montañismo.
(Fuente foto: Heraldo de Aragón, suplemento 'Aragón, un país de montañas', 21/2/2013)

¿Cómo conocieron la aguja y se les ocurrió ir hasta allí para escalarla? La Cuca Bellosta es muy fácil de encontrar y era muy conocida, pero el Sendero d'as Peñas Altas no lo era ni mucho menos en aquellos años y el libro de Pierre Minvielle, publicado el año anterior, no menciona nada de esa vertiente del Barranco Mascún.


domingo, 23 de marzo de 2025

CON SU NOMBRE A CADA LADO DEL BARRANCO

Vamos a comentar, de nuevo, otras dos cuevas. A diferencia de la entrada anterior, éstas han corrido una suerte bien diferente. No han sido olvidadas pero sí ignorado su pasado, su presencia y nombre han cambiado. Vamos ahora a restituirlo.

Casi contiguas a las casas de Rodellar y por lo tanto muy presentes y frecuentadas, ambas tenían su propio nombre:

El recuadro rojo izquierdo sitúa la Cueva d'Ortas y el recuadro rojo derecho la Cueva o Paco as Tuartas.
El punto naranja señala el Huerto d'Ortas y la doble flecha naranja el Paco as Tuartas. La flecha azul corresponde al Barranco o Barrio en su tramo final (se ve bien su desembocadura en el río Mascún).
El recuadro rojo izquierdo señala la Cueva d'Ortas, muy evidente, y el recuadro rojo derecho la Cueva o Paco as Tuartas medio escondida detrás del arbolado.
El punto naranja muestra el extremo oriental del Huerto d'Ortas, la doble flecha naranja recorre este extremo del Paco as Tuartas, la flecha azul sigue el Barranco o Barrio y el recuadro azul sitúa o Saltador.

Ambas cavidades son en realidad dos abrigos alargados que se extienden por la base del escarpe y a ambos lados de o Saltador, lugar por donde se descuelga el Barranco o Barrio cambiando de escalón y alcanzando ya el nivel del Barranco Mascún, en el cual desemboca a los pocos metros.
Veremos ahora cada una ellas y el por qué de sus nombres, cuestión que cae fácilmente en la indiferencia de los escaladores.

A CUEVA D'ORTAS
Es la que se extiende por el margen derecho. Su plataforma rocosa de base es alargada y progresivamente estrecha:

La doble flecha roja sigue la base, al pie del regular desplome que la caracteriza. El recuadro azul se sitúa en el lugar por donde cae o Saltador.

Toma su nombre por encontrarse justo por encima del Huerto d'Ortas, uno de los que constituían los Huertos de Mascún (ver aquí y aquí):

La doble flecha roja sigue la base de la Cueva d'Ortas y la doble flecha azul el cauce, normalmente seco, del Barranco o Barrio. El recuadro naranja muestra la pared de piedra seca que sustentaba por aquí el Huerto d'Ortas tal y como se encontraba el 25 de marzo de 2012.

CUEVA O PACO AS TUARTAS
Esta se extiende por la margen izquierda continuando el acantilado. Su fisonomía es menos regular y no tan colgada:

Este es el extremo inferior, con la cornisa sembrada de bloques.
El recuadro azul sitúa o Saltador y a su izquierda se adivina el cantil de la Cueva d'Ortas.
Y esta es la zona superior de la cueva.

Su nombre lo toma del Paco as Tuartas, ladera que desde su base se extiende hasta el borde del Mascún (ver aquí). Se ve muy bien en la primera de las fotos.

¿Y A DÍA DE HOY?
Ya la primera guía de escaladas de la zona, publicada en el año 2000, nombró a estas cuevas de otra manera.
Javier Arnaudas equipó en 1997 un difícil itinerario (7c) en la Cueva d'Ortas y lo llamó 'Egocentrismo', nombre que paso a denominar todo este "sector" (siguiendo el vocabulario deportivo).
En 1998 el simpático escalador británico Jon Biddle inauguró un par de itinerarios en la Cueva o Paco as Tuartas, que pasó a ser conocida como 'el Bulder de Jon'.

Esta es la guía del año 2010, con las cuevas rebautizadas.

Todas las guías de escalada las llaman igual. Cada época tiene su historia.


domingo, 14 de abril de 2019

TERRENO Y CRABAS POR SAN MARTÍN

Dos son los acantilados que se llaman Peña San Martín en el Valle de Rodellar. Uno de ellos se encuentra en las alturas, cerca de la línea de cresta de o Cerro Balcez (ver aquí). El otro, también llamado Piedra San Martín, se levanta imponente y espectacular en la margen derecha del río Alcanadre (ver aquí).
Este último cobija, al pié de la desplomada muralla, la vieja y diminuta Ermita San Martín. Aunque discreta y de acceso no simple, antiguamente era visitada regularmente en romería desde ambas vertiente del río: del lado de Rodellar (margen izquierda) por el Camino os Gradones y desde el de Morrano (margen derecha) a través del camino que discurre por la Fajana Escalerafranquea más tarde el difícil paso llamado Gradón d'a Escalera (ver aquí).
Junto a ella dos topónimos, uno bien interesante, se añaden a los que ya conocíamos. Y que podemos situar gracias una vez más al señor Lorenzo Mairal cuya buena memoria nos permite rescatar del olvido.
Veámoslos:

Esta es la Peña/Piedra San Martín.
Las flechas rojas señalan la Artica San Martín y la doble flecha rosa el Saquillón de San Martín.

La Artica San Martín es la ladera que se extiende por toda la base de la peña, llegando hasta el mismo río.
El Saquillón de San Martín es la característica cornisa que recorre la parte baja del acantilado y que llega hasta encima mismo de la ermita. Era, evidentemente, un sitio de complicado acceso (como el mismo nombre indica) pero las cabras llegaban a situarse en él. Muchos años después de esta vicisitud, meramente ganadera, esta vira figuraba como vía de escape de una vieja escalada, muy poco conocida incluso en nuestros días pese a estar incluida en alguna de las guías de escalada de la zona:

Esta es la copia que dibuje hace bastante tiempo de la reseña original.

domingo, 24 de febrero de 2019

RECUPERANDO PIEDRAS, MANTENIENDO AMIGOS

Tanta la relevancia de la escalada en Rodellar y estas rocas relegadas al completo olvido...
Nadie se ha preocupado de su rescate. Aunque, bien es cierto, pocos habrán conseguido encontrar las pistas (realmente escasas) que hablan de ellas. ¿Por qué? Siempre me hago la misma pregunta, de complicada contestación es verdad.

AGUJAS DE LOS AMIGOS
El señor Antonio, de casa Arilla de Rodellar, me dijo una vez que todo en el monte tenía nombre. No era una afirmación cualquiera, hecha por una persona mayor a otra mucho más joven que descubría entonces un territorio infinitamente más vivo de lo que pudiera imaginar.
Claro está, no todas y cada una de las rocas que pueblan la inacabable orografía del Barranco Mascún tienen la suerte de un apelativo. Sin embargo, éstas tuvieron una vez la visita de unos amigos...

Izquierda: Agujas de los Amigos (punto rojo), Barranco a Glera (flecha rosa), Estrecho de Fuen de l'Onso (punto naranja).

Tienen un porte altivo y su forma es armoniosa. Pero son tantas a lo largo de este cañón... Cuántas veces hemos pasado junto a ellas. Calladas siempre. Guardando para ellas su memoria.
Hoy las sacaremos de su sueño.

Dónde se encuentran
Es un grupito de 3 agujas que permanecen unidas en una misma estructura rocosa. Se levantan en la margen izquierda del Barranco Mascún, justo aguas abajo del Estrecho de Fuen de l'Onso y dominan la boscosa desembocadura del Barranco a Glera. Se ven claramente en la foto de arriba.

Flecha roja: Agujas de los Amigos. Flecha naranja: Bolo d'o Real (ver aquí). Flecha rosa: Peña a Costera (Ciudadela) y Cuca Bellosta (ver aquí). Punto azul oscuro: Canal de Sarratiás (ver aquí). Punto rosa: Estrecho de Fuen de l'Onso (ver aquí). Punto naranja: Barranco a Glera. Punto azul claro: o Fenal de Cebollero (ver aquí).
(Fuente mapa: IGN, serie 1:25.000, hoja 249-I Rodellar, 1ª edición, 1997)
(Fuente ortofotos: aplicación Mapas de iPad)

Su escalada
La única reseña existente es la que figura a continuación. La encontré entre viejos papeles, completamente descolorida. Gracias a tratarla por ordenador he recuperado el dibujo y el texto que la acompaña. Sin duda está hecha por José Murciano, uno de los participantes.


Los cuatro participantes (Patxi Zabaleta, José Murciano, Javier Escartín y Lorenzo Ortas) escalaron la via Argonómica. Además, Javier y Lorenzo realizaron la Via Normal. Era el 22 de julio de 1976.
Pero hubo una sorpresa. La reseña lo indica: "Encontramos pitones de rapell en el collado, por lo que suponemos que han subido por la chimenea-canal". Es decir, alguien estuvo allí antes de ellos. ¿Quienes? ¿cuando? La cuestión tiene su interés porque en aquellos años eran realmente muy pocos quienes alguna vez escalaban en el Valle de Rodellar.

Su nombre
Aquel día de julio estos monolitos recibieron su denominación celebrando la amistad que unía a quienes los escalaron.
Pero el devenir cambió el curso de sus vidas. Patxi murió 10 días después, Javier lo hizo 19 años más tarde


Por eso importa recordar y mantener la memoria de aquel día en este discreto y precioso lugar.

jueves, 3 de septiembre de 2015

UN ESCALADOR QUE SABE DÓNDE LO HACE

Tres peñas del Valle de Rodellar tienen la suerte de haber entrado con su propia identidad en el mundo indefinido y globalizado de los escaladores. Con excesiva frecuencia la identificación de los lugares/sectores de escalada responden a patrones similares en casi cualquier lugar del mundo, ajenos en general a la tradición toponímica. No es nada nuevo.
Y esta suerte se debe al amigo Joaquín Olmo, escalador de muy largo alcance y con especial afecto personal al valle. Yendo a escalar a estos tres lugares demuestra también la curiosidad e inquietud de quien busca itinerarios alejados de la moda habitual y no teme ni a las aproximaciones ni a los horarios.
Todo esto nos lleva a recordar a aquellos escaladores que, alrededor de los años 1970, andaron largo y tendido por estos cañones para inaugurar largos y difíciles itinerarios de escalada que poco o nada se han repetido a día de hoy. Muy escaso es lo que queda de ese espíritu.

LAS PEÑAS
Son estas tres:

En esta panorámica tomada desde Lobartas (ver aquí) se ve bien donde se sitúan en el valle. El rectángulo rojo señala Rodellar.

Veámoslas una a una y precisemos.

PEÑALBA
Es una alargada barrera rocosa bien bonita. Calcáreo blanco y compacto.
Hay que efectuar sin embargo una precisión. Joaquín la denomina "Solano Peñalba" cuando en realidad se llama simplemente "Peñalba". La ladera orientada al sur que se extiende por su base es su lado de solano, estos es: la que le da el sol, por eso es ella la que recibe el nombre de Solano Peñalba y no la palestra de roca que la domina.

En esta panorámica se observa con claridad: el recuadro rojo es Peñalba y la ladera verde de su base o Solano Peñalba.

Y este es el croquis, tan bien dibujado, que trajo Joaquín con todas sus vías:


Lo que no sabe Joaquín es que 18 años antes tres amigos nos acercamos hasta Peñalba también con intención de escalar. Escalamos por dos sitios, uno fácil y otro menos fácil que una vez subido decidimos no equipar salvo el spit de la reunión. ¿Lo vería Joaquín?, tengo que preguntárselo.

Estos son los croquis de los dos itinerarios. Están en mi libro de reseñas, que durante un tiempo estuvo en el Cámping Mascún y que ahora guardo en casa, por eso prácticamente nadie ha sabido de ellas.

PEÑA SAN MARTÍN
Cuantas veces he mirado este peñasco subiendo a lo alto del Cerro Balcez. Y que bien que haya sido Joaquín (y sus amigos) quien hasta aquí ha subido con todos los tratos.
Puestos a ser puntillosos vamos a dejar constancia de que, al menos todos los que he preguntado, nombraron este lugar como Peña San Martín y no como "tozal" (como era de esperar por la morfología de esta cota).


Y esta es, de nuevo, la bonita reseña original:


PICARIZA
Ya la situamos con claridad cuando explicamos el largo cordal que ella culmina (ver aquí).
En esta ocasión Joaquín es perfectamente acertado. El Puntal de Picariza está en su sitio y la prominencia inferior, que no tiene ningún nombre tradicional, la llama "Picariza inferior" respetando el topónimo de la loma en que se asienta.
Hay un rato de andar para llegar hasta aquí. Soledad y buenas vistas. Escalada para románticos. Gracias Joaquín.


Y otro buen croquis:


martes, 30 de junio de 2015

DE ESCALADORES, CAZADORES Y PALOMOS

Hablar de lugares con nombre tiene sus riesgos y complicaciones si los interlocutores los frecuentan (frecuentaban) de manera e intereses diferentes.
De ello se alimenta la confusión toponímica desde hace ya unas cuantas décadas.
Aunque, bien pensado, no deja de ser una evolución de la historia de los lugares. Al fin y al cabo, somos las personas las que hemos decidido antes o después denominar los sitios según las circunstancias.
Lo triste sería olvidar aquellos viejos nombres y lo único objetable ignorarlos voluntariamente.
Y así es como llegamos a lo que ahora nos ocupa.

UNA (GRAN) CUEVA EN EL FONDO DE MASCÚN
Es una cavidad de ciertas dimensiones por lo amplio, que no por lo profundo. Su cercanía a Rodellar la ha hecho conocida desde siempre. Se encuentra ocupando buena parte del acantilado de la margen izquierda, donde la zona del barranco llamada Palomera finaliza y se angosta en el llamado Estrecho d'o Palomarón.
Esta repetición de palabras con el denominador de paloma/o responden a algo, por supuesto. Luego lo veremos.


La flecha roja señala la situación de la cueva.
(Fuente: mapa IGN 1:25000, serie MTN25, hoja 249-I Rodellar, 3ª edición, 2014)


En esta foto se ve con claridad la cueva y su situación (recuadro rojo). El recuadro rosa señala el abrigo con pinturas rupestres (ver aquí).

EL TURNO DE LOS ESCALADORES
Con la llegada masiva de escaladores deportivos, toda la zona del barranco próxima a Rodellar ha sido equipada sistemáticamente. La profusión de bóvedas rocosas favorables ha resultado determinante.
Precisamente, "bóveda" es la palabra habitualmente utilizada para todo esto. Sin embargo, a veces se ha mantenido el vocablo original "cueva".
La primera guía de escalada fue publicada en el año 2000. Es la única que se libra de la controversia que nos ocupa... porque todavía no había en ella ninguna vía equipada. Con posterioridad todas han recogido este sitio con la misma denominación: Cueva de los Cazadores.






Lo mismo puede decirse de la información que a este respecto circula por internet. Basta con efectuar una búsqueda y encontraremos lo que buscamos solo si la denominamos como 'de los Cazadores'.

¿Y por qué 'Cueva de los Cazadores'?
Quienes comenzaron a equipar vías de escalada en esta cavidad demostraron tener una cierta sensibilidad, la suficiente como para recoger el sentido que antaño animó esta cueva. Su amistad con el señor Florentino de Casa Tendero hizo que las conversaciones sobre este lugar no cayeran en saco roto. Y de esta manera "rebautizaron" la cueva con parte de la verdad, luego lo veremos.

EL TURNO DE LOS PREHISTORIADORES
En una de las últimas publicaciones sobre arte rupestre en el río Vero, se hace mención al abrigo con pinturas que se encuentra al inicio de Palomera (ver aquí). Es esta:


Baldellou V., Calvo Mª.J., Juste Mª. Nieves, Pardinilla I. Arte rupestre en el rio Vero. Comarca del Somontano de Barbastro. Barbastro. 2009.

En ella se introduce una nueva confusión ya que los autores denominan al abrigo pintado como "abrigo de Palomarón". Hubiera sido más acertado llamarlo, por ejemplo, 'abrigo de Palomera' ya que el término "Palomarón" pertenece en realidad a la cavidad que estamos tratando.

LA CUEVA CON ANTERIORIDAD
Y llega el momento de explicar que lo cierto es que esta cavidad ya ha tenido su propio nombre desde antiguo: Cueva d'o Palomarón.
Ver aquí la ficha correspondiente a esta cueva en el Atlas de Toponimia. Si la leemos veremos que el nombre viene perfectamente justificado. Y comprobado mediante el curioso muro de piedras que se observa en las fotos siguientes:


El recuadro rojo (ampliado en la foto de la derecha) muestra el muro de piedra seca que servía de parapeto y escondrijo a los cazadores.

Hace mucho tiempo que aquellos cazadores dejaron de venir. Se hicieron muy mayores. Tampoco hubo, como se suele decir, relevo generacional.  Los tiempos han cambiado considerablemente.
Tampoco volvieron los palomos. Abandonaron esta y otras cuevas (como la Cueva Cerbuna, en Barrasil).
Parece como, si las vidas discurren paralelas, una tiene poco o nada que hacer sin la otra.

Después de todo lo visto no se puede sino decir que, finalmente, todos tienen parte de razón.
Pero que quede dicho el antiguo y original topónimo.