LAS RUTAS DEL SILENCIO

Un tournant a été marqué dans un monde qui meurt... Et cette impression d'une civilisation originale qui s'éteint dans le grand creuset aveugle de la vie moderne, nous la retrouvons à chaque pas... Hier notre guide nous a montré dans le ravin de Barrasil une multitude de champs de blé grands comme de mouchoirs de poche; les paysans les ont patiemment taillés sur la pente abrupte désempierrée, défrichée, au prix souvent d'une heure de marche; il fallait cela pour nourrir des villages surpeuplés. Mais d'année en année la jeunesse s'en va, attirée par le développement industriel de Lérida et de Barcelone. Et les champs suspendus retombent en friche... Abandonnée aussi l'eau salée d'une fontaine que l'ont faisait évaporer au soleil pour avoir sa provisions de sel, les falaises de calcaire et de gypse dont on tirait la chaux et le plâtre, -"un plâtre bien meilleur que celui qui nous vient maintenant de Madrid". Louis Laborde-Balen, 1965

Mais réduire l'intérêt de cette montagne aux pittoresques étrangetés visibles (...) serait trahir la vraie nature de ce massif. Parce que dans ce coin retiré de hautes terres, l'ambiance prévaut toujours sur le paysage. L'obsession de l'eau rare, une communion intime avec la pierre torturée, cette solitude sans partage, voilà qui constitue, au fond, l'attrait réel de ces lieux; voilà aussi les test grâce auxquels la sierra de Guara reconnaîtra les siens! Pierre Minvielle, 1966

Nous nous reposons examinant les lieux. En contrebas, 300 m environs, l'on voit où l'on devine le fond du barranco. Des ramiers que nous envions se poursuivent dans l'étroit couloir de 3 à 4 m de large qui serpente à travers falaises et redents. 100 m plus haut, la cassure s'élargit, d'immenses gradins montent vers nous, par endroit le calcaire gris, bleu ou rouge fait place au vert profond du buis et des lentisques. Au travers surgit une forêt d'aiguilles où les choucas slaloment sans problème. Plus haut, presque à la crête terminale, impassibles, souverains, des couples de vautours ont entrepris une ronde qui va s'élargissant. L'ont resterait là des heures, pas un bruit, pas un cri, si ce n'est de braillards choucas procédant à quelque élection. Nul ne parle, comment dire ce que nous ressentons, décrire ce que nous voyons... Christian Abadie, 1971

Existir en la memoria es una de las formas más poderosas de existencia que conocen los humanos (...) Y ya se sabe que la nostalgia es una expresión suave y resignada del miedo. Sergio del Molino, 2016

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sábado, 19 de abril de 2025

UN NUEVO TRENSÚS

En una entrada anterior (ver aquí) dimos cuenta de algunos de los desaguisados provocados por el tremendo temporal de lluvia de primeros de septiembre del año pasado. Vamos a detenernos ahora a lo sucedido entonces en el Barranco Trensús.

El Barranco Trensús es el nombre con el que se conoce uno de los tramos, bien encañonado, de un afluente de la margen derecha del río Alcanadre:

El recuadro rojo delimita el Barranco Trensús (ver aquí). Aguas arriba (flecha roja izquierda) se denomina Barranco Foncina (ver aquí) y aguas abajo (flecha roja derecha) se llama Barranco a Peonera (ver aquí). El recuadro A señala el Salto Trensús (inicio del barranco, ver aquí) y el recuadro B el circo que da paso al tramo final.
La flecha naranja es un afluente. El círculo naranja sitúa el Paco Naya, el círculo rosa el Solano d'a Peonera y el recuadro naranja ubica la Peña San Martín (ver los tres aquí). La flecha rosa señala el Camino a Peonera (ver aquí)).

(Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 3.0)
Vista desde lo alto de la margen izquierda del cañón.
Recuadro naranja: Aujero Trensús (ver aquí). Recuadro rojo: Salto Trensús. Flecha roja: Barranco Trensús. Se ve claramente como el Barranco Trensús es la continuación del Barranco Foncina.
Doble flecha rosa: Camino a Peonera.

El 6 de enero de 1993 estuvimos, José Antonio Cuchí y quien esto escribe, efectuando el descenso del Barranco Trensús. Tomé algunas notas y efectué un sencillo croquis:


En ambos se dice claramente la existencia de vegetación y el pobre interés deportivo fuera de los dos circos-escalón. También se menciona la foto de Briet y la existencia de carboneras.

No es nada extraño la existencia de vegetación en este barranco dado que su régimen es torrencial y normalmente se encuentra completamente seco salvo, en ocasiones, el corto tramo de cabecera. Siempre lo he visto así. Y cierto es también que la vegetación no era (ni es ahora) molesta durante la progresión por el cauce.

Y sí, se trata de un régimen torrencial. Una de esas avenidas tuvo lugar a principios de septiembre de 2024. Y no fue una avenida normal, tuvo un carácter extraordinario, el de las que se ocasionan muy de vez en cuando, muchas décadas. Más de un siglo como vamos a comprobar.

EL SALTO TRENSÚS
El cauce del Barranco Foncina cuando llega aquí cae por un vertical escalón rocoso y queda atrapado en el interior de un circo que da inicio al cañón del Barranco Trensús, ya lo hemos visto antes.
Este salto ya no está igual:

Efectivamente, la fuerza del agua ha dejado el escarpe limpio de vegetación, tan solo queda la estructura de toba.

Su base tampoco es la misma:

La foto de 1993 muestra el fondo tal y como era: un bosquecillo que clarea al llegar a las inmediaciones del Salto Trensús, junto a unos bloques de piedra. En nada se parece a la actualidad.

Veamos el Salto Trensús a lo largo de los años:

Desde la foto de Briet, con algo más de vegetación en el salto, las diferencias no han sido muy acusadas hasta el año pasado. Más de 100 años.

Efectivamente, el el circo que recibe al salto ha sido desmantelado por completo:

Una vista de conjunto. Cauce y bloques arrasados, el sustrato terroso y la vegetación desaparecidos por completo.
La altura de la flecha señalando el nivel del suelo y el tamaño de Anabel muestran el grado de desmantelamiento.

EL CIRCO ROCOSO
Los aproximadamente cien metros que siguen aguas abajo muestran en la actualidad el soporte rocoso que configura la base del circo. El agua se ha llevado por delante todo el manto de tierra, grava y vegetación:

El recuadro rojo señala el Salto Trensús.

Cuando finaliza la plataforma rocosa de este tramo de cabecera, al pié del último resalte, encontramos los restos del árbol que soportaba el rápel del Salto Trensús:

Tramo final de la plataforma rocosa del circo donde se encuentra el Salto Trensús (señalado por la flecha roja izquierda). La flecha roja derecha muestra el lugar donde se encuentra el árbol del antiguo rápel.
El árbol con las cintajos donde se fijaban las cuerdas de rápel.

LA MITAD SUPERIOR (EL AUJERO TRENSÚS)
Este tramo, inmediatamente aguas abajo del circo inicial, es el tramo más encañonado del barranco, enclaustramiento que es llamado Aujero Trensús. La densidad arbórea llega al mismo cauce y los grandes bloques también. Ni con unos ni con otros ha tenido contemplaciones el agua. Rocas desenronadas (de aspecto muy blanco) y grandes amontonamientos de troncos (incluídos árboles enteros).
Veamos algunos ejemplos siguiendo el curso del cauce:

Lugar por donde cruza el camino que desde la margen derecha conecta con el Camino a Peonera en la vertiente izquierda.

LA MITAD INFERIOR
Entre ese lugar, donde atraviesa el mencionado camino, y el circo que precede al final, el cauce sigue igual de arrasado:

Como en los grandes ríos, se muestran aquí a pequeña escala el surco del cauce y las terrazas fluviales. Y la estructura rocosa reaparece formando, como ya hemos visto desde la misma cabecera, nuevos resaltes.

Y llega el último escalón del barranco:

El vaso de roca viva, de nuevo visible y con algunas piedras de relleno arrastradas, muestran la arquitectura rocosa que ocasiona el circo y su nuevo salto.
El cauce se cae y, tanto en su umbral como abajo, se observa como el desmantelamiento ha seguido actuado y llevando adelante su trabajo de modificación.

LA DESEMBOCADURA
Cuando el Barranco Trensús llega a la zona llana, recibe un tributario por la derecha y gira 90º hacia la izquierda. En ese punto cambia, una vez más, de nombre y pasa a llamarse Barranco a Peonera. Precisamente por allí cruza el camino de mismo nombre.

Por la izquierda llega el Barranco Trensús y por la derecha se inicia el Barranco a Peonera. Ambos cauces confundidos en uno, desmantelados e igualados por la crecida. En primer plano y detrás del fotógrafo  llega el barranco tributario.
La doble flecha roja muestra el Camino a Peonera.

El ímpetu de la avenida de septiembre amontonó grava en la parte exterior de la curva:

El recuadro rojo muestra el montón de grava acumulado por el empuje del agua. La doble flecha roja recorre los cauces de ambos barrancos y en frente se distingue más grava proveniente del afluente. La doble flecha rosa sigue el Camino a Peonera.

LAS CARBONERAS
En 1908 Lucien Briet señalaba la existencia de carboneras en el ámbito del barranco. Aunque no tan visibles ya por el abandono y transcurso de los años, todavía se observan algunas. Entre ellas dos, muy próximas al cauce activo, se han librado por los pelos:

Esta carbonera, situada en la mitad superior, apenas ha resistido. Su plana superficie, casi tapada por la grava de arrastre, y el lateral, arrasado por las aguas, muestran el color oscuro que delata su pasado.
Más abajo, poco antes del cirquito final, otra carbonera, en la orilla derecha, no ha sufrido tanto por encontrarse en el lado de dentro de una pronunciada curva del cauce.

UNA AVENIDA DE EXCEPCIÓN
Desde septiembre del año pasado, el cauce que ahora observamos es algo impresionante. Pero, además, es de muy especial interés. Es un ejemplo palpable de los efectos de una crecida extraordinaria, de aquellas que se ven muy pocas veces a lo largo de una vida. Esta del Barranco Trensús no tiene parangón en el ámbito de la Sierra de Guara desde bastantes décadas. ¿Cuántas desde de la época de Briet? En su foto de de 2 de octubre de 1908 observamos un bosquecillo bien desarrollado en la base del Salto Trensús, es decir, entonces ya hacía mucho que por allí no había bajado una avenida como la sucedida ahora. Lo cuenta Briet en su texto (À Travers la Sierra de Guara (suite) III. Bulletin 2ème série, nº1, juillet 1909. Club Alpin Français, section du sud-ouest -consultable aquí- y en "Soberbios Pirineos" -ver página de Documentación-):
"De repente, nos encontramos con un claro que supone el final: se cierra, poético callejón sin salida, el barranco de Tresuns [sic]. Desde esta misma esplanada en la que estamos situados, las paredes surgen verticales, vertiginosas, rojizas, estriadas por lágrimas de duelo y forman un paso angosto sobre el que los arbustos forman un arco de ramas claras que se destaca contra el azul del cielo. Cada vez que llueve en abundancia, una magnífica cascada se precipita por esta grieta. La vegetación alcanza, al mismo tiempo, su apogeo. Voluminosos bloques de piedra se ocultan a medias bajo este aflujo silvestre, bajo este hermoso y agradable esplendor."
Podemos estar seguros de que una avenida torrencial de esta magnitud no ha tenido lugar en el Barranco Trensús desde hace al menos 117 años más los que hicieran falta para el crecimiento de un bosquecillo como el de la foto de Briet. ¿De cuanto estamos hablando? ¿150 años, más tal vez?

Claro está, esto concierne a este barranco, normalmente muy seco e irregular en su capacidad de respuesta. No hay más observar las fotos de aquellos años del mismo Briet o, algo antes, de Sain-Saud (ver aquí) del Barranco Mascún para comprobar que en aquel entonces los cauces estaban "limpios como una patena", como el de Trensús a día de hoy.


lunes, 27 de enero de 2025

LOS OTROS CAMPOS DEL BARRANCO MASCÚN

Con anterioridad hemos dado cuenta de los llamados Huertos de Mascún (ver aquí) y también publicamos un artículo al respecto en la revista Mallada del Instituto de Estudios Aragoneses (ver aquí).
Sin embargo, no son los únicos que se encuentran en su fondo. Y no deja de ser sorprendente ya que aquellos huertos contaban con agua garantizada gracias al caudal permanente de la Fuente Mascún, pero estos otros se encuentran aguas arriba, allí donde el río Mascún ya no existe siempre como tal sino tan solo el barranco (ver aquí).
Situémoslos:
(Fuente mapa: IGN, serie MTN25, hoja 249-I Rodellar, 3ª edición, 2014)
Círculo rojo 1: Huertos de Mascún. Rectángulo rojo 2: Fajeta o Real. Rectángulo rojo 3: Huertos de Juan.
1: Saltadero as Lañas (ver aquí). 2: Gorgas de Juan (ver aquí, aquí y aquí). 3: Puntal d'a Costera (ver aquí).
Rectángulo naranja inferior: Garganta Baja (ver aquí). Rectángulo naranja superior: Garganta Alta (ver aquí).
1: Barranco d'Otín (ver aquí). 2: Barranco Raisén (ver aquí).
1: Campo Trabuxas (ver aquí). 2: Losa Mora (ver aquí). Punto azul: Seral (ver aquí).

(Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 3.0)

FAJETA O REAL
Su nombre aunque simple está bien puesto. Por un lado se trata, efectivamente, de una fajeta ganada al terreno en la misma orilla de la margen derecha. Por el otro se encuentra en medio de o Real de Mascún (ver aquí).
Es fácil de reparar, se extiende justo aguas arriba del arranque del camino de a Costera d'Otín (ver aquí).

El recuadro rojo señala a Fajeta o Real (vista tomada a medio recorrido del camino que sube por a Costera d'Otín).
Foto similar a la anterior pero más de cerca. El punto rojo sitúa a Fajeta o Real y la flecha roja el arranque del camino.

Hoy en día es una esplanada de matorral, es difícil caer en la cuenta de que antaño aquí se cultivó. Sin embargo, tanto en las ortofotos como en las fotos antiguas se aprecia mejor su uso tradicional:

Recuadro rojo: a Fajeta o Real. a: camino por a Costera d'Otín. Recuadro naranja: Puntal d'a Costera (ver aquí) y Cuca BellostaPunto naranja: antiguas fajetas del olivar de Casa Bellosta de Otín (ver aquí).
(Fuente ortofotos: IGN, comparador PNOA)
La misma vista pero más de cerca. Impresiona ver el cauce del Mascún completamente limpio y pedregoso, muestra inequívoca de épocas mucho más lluviosas que la nuestra. Y a su vez demostración palmaria de las dificultades de riego que tenía a Fajeta o Real.
(Fuente ortofotos: IGN, comparador PNOA)

A Fajeta o Real es propiedad de Casa Cabalero de Otín y, según nos cuenta Juan José Santolaria, su abuelo fue el último en cultivarlo. Difícil labor con tan poca (a menudo ninguna) agua a disposición...

No hay ninguna referencia anterior, nadie la ha mencionado o reparado en ella. Eso sí, figura registrada en el Catastro englobada en una parcela más amplia de clase rústica y aprovechamiento de pastos (aunque estos, como ya hemos visto, fueron cosas de otros tiempos).

HUERTOS DE JUAN
Estos, por el contrario, son un poco más conocidos. Y lo son gracias a la época de las primeras exploraciones modernas del tramo superior del cañón del Barranco Mascún, el mal llamado "Mascún Superior".
Pierre Minvielle, ni en su artículo de 1966 ni en su libro de 1974 (ver página 'Documentación') menciona su existencia. Es Christian Abadie quien, en su artículo de 1971 'Cents ans après Lequeutre' (ver página citada), lo nombra por primera vez:
"(...) c'est au travers d'une grotte que le ruisseau disparaît, une marmite et le barranco tourne brusquement à droite. Je suis seul et ne puis aller plus loin. Au retour , rive droite, je tombe sur des terrasses et de traces de culture. Félix me dira que c'est le champ de Juan que l'on venait cultiver depuis Otin."
El señor Esteban Bergés, de casa Tejedor de Otín, también creía recordar que era de Otín quien bajaba hasta allí a cultivar. Sin embargo la duda persiste, la señora Inés Bellosta (de casa Bellosta de Otín) pensaba que se trataba de un vecino de Letosa ¿de casa o Piquero? Y lo cierto es que la güega (límite) entre el monte de Otín y el de Letosa pasaba por el cauce del Barranco Raisén con lo cual los huertos se encontraban, como luego veremos, dentro del término de Letosa. El catastro ya no recoge estas parcelas y la memoria sobre la pertenencia de este lugar pertenece ya al pasado... Todo lo más que sabemos es su probable abandono durante la posguerra.
La denominación de Gorgas de Juan (mal llamadas "Cascadas de Peña Guara") al estrecho de marmitas que se encuentra todavía más aguas arriba quizá sea una indicación de la pertenencia de estos lugares más a Letosa que a Otín. Pero no lo sabemos, y la historia y las propiedades son a veces caprichosas.

Los Huertos de Juan son dos fajetas, una en cada orilla del Barranco Mascún y situadas aguas arriba de la desembocadura del Barranco Raisén. Veamos dónde se encuentran:

Tramo de cabecera del cañón del Barranco Mascún.
De los dos Huertos de Juan, el inferior (Hi) se encuentra en la orilla derecha del Mascún y contiguo a la desembocadura del Barranco Raisén. El superior (Hs) aparece en un meandro aguas arriba y en la orilla izquierda.
Doble flecha rosa: Barranco Raisén. Círculo rosa: Saltadero Raisén. Recuadro naranja: Huertos de Raisén (ver aquí todos estos lugares que tienen que ver con Raisén). Punto rosa: Puyal de Letosa (ver aquíaquí). a: Camino de los Corrales de Letosa al Saltadero as Lañas. b: Camino de los Corrales de Letosa a Letosa. c: Sendero d'as Zinglas. d: Sendero d'as Peñas Altas (ver estos senderos aquí).

(Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 3.0)

Y ahora más de cerca:


Recuadro Hs: huerto superior. Recuadro Hi: huerto inferior. Doble flecha rosa: Barranco Raisén.
(Fuente ortofoto izda: aplicación Mapas de apple, versión 3.0, ortofoto dcha: Google Earth)

El huerto superior (Hs) se distingue muy bien. Aún se ve el aterrazamiento y el muro semicircular de piedra seca que lo protegía del cauce del Mascún.
(Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 3.0)

Efectivamente, el huerto superior es el que mejor se ve en la actualidad ya que el inferior está más cubierto de vegetación. Pero las fotos antiguas (el vuelo americano de 1956-57) nos permiten apreciar mejor a ambos:

En la foto de 1956 sigue viéndose muy bien el huerto superior (Hs) con su arco de piedra seca, pero también vemos claramente el aterrazamiento limpio del inferior (Hi) contiguo a la confluencia del Barranco Raisén (doble flecha rosa).
(Fuente ortofotos: IGN, comparador PNOA)

A día de hoy no es evidente imaginar cómo se accedía a estos huertos situados en el mismo fondo de tan agreste cañón.
Por la vertiente derecha se encuentran as Zinglas (ver aquí), mal terreno de escabroso tránsito. Por aquí solo se bajaba, ocasionalmente, para pescar.
La margen izquierda era recorrida (lo hemos señalado en una foto anterior) por un camino bien transitable que unía los Corrales de Letosa con esta población. Por él podían circular las caballerías y el terreno hasta el cauce no es tan complicado. Este era, según sabemos, el utilizado por aquel antiguo hortelano, pero ¿por dónde exactamente?
La memoria y el recuerdo se detienen aquí.


ACTUALIZACIÓN (17 de febrero de 2025)
Las mismas fotografías antiguas que utilizábamos en la entrada anterior para las fajetas de Casa Bellosta en a Costera d'Otín, nos sirven para mostrar a Fajeta o Real:

El recuadro naranja señala a Fajeta o Real, el recuadro rojo las fajetas donde se encuentran las oliveras de Casa Bellosta (ver aquí) y la flecha rosa indica el arranque del Camino a Costera.
Fotografía tomada por el conde Saint-Saud el 18 de junio de 1881 (ver aquí).

(Fuente: BnF Gallica, ver aquí)

Mismos recuadros e indicaciones de la foto anterior.
Imagen tomada por Lucien Briet, muy probablemente el 18 de agosto de 1904.
(Fuente: Fondo Briet, Châreau-Fort de Lourdes)

Ambas fotografías vuelven a mostrar lo difícil de regar el campo, pero también la impetuosidad de las crecidas del río Mascún que, literalmente, se comían el borde de la terraza fluvial donde se asentaba.


domingo, 19 de enero de 2025

VIEJOS TESTIMONIOS EN A COSTERA D'OTÍN

La ladera por donde se extiende a Costera d'Otín era monte de este lugar, de ahí su nombre (ver aquí). Y de ahí también que algunas casas tuvieran fincas y se utilizara el terreno. A este respecto hemos dado ya cuenta de unas viejas oliveras de Casa Bellosta de Otín (ver la entrada aquí) Allí mencionábamos que se encuentran junto al conocido camino que de Rodellar sube a Otín, y ya apuntábamos que cada vez se veían menos por el crecimiento de la vegetación. A día de hoy el terreno se ha emboscado todavía más y la cosa se complica progresivamente. Pero estos tres olivos no están solos, y hay más cosas...

Primero vamos a situar lo que nos interesa:

Dos vistas de la parte superior de a Costera d'Otín. Se distingue bien el camino.
En rosa se sitúa el Carrascal de Bellosta, en rojo las fajetas con oliveras, en naranja la cueva de ganado y en azul el abrigo arreglado.

Vamos a comentar ahora estos lugares.

TRES OLIVERAS VISIBLES (y algunas más)
Estas tres oliveras (olivos) se encuentran casi contiguas al camino y la primera referencia antigua al respecto es una fotografía publicada recientemente pero que data de 1970. Bien merece compararla con la actualidad:


Arriba: foto tomada por Adolfo Castán en 1970 (publicada este año en el tomo 2 de los pueblos deshabitados de la Sierra de Guara, ver aquí).
Abajo: imagen del pasado 22 de diciembre de 2024.

Queda más que claro como la vegetación, una vez más, va ocultando (borrando) la historia del pasado.

Estas son las tres oliveras mencionadas, lo que queda de ellas.

Por lo que respecta a la pared de piedra seca que sustenta la fajeta de estos tres olivos, tan clara en la foto de Castán (pero ya en derrumbe en aquellos años), poco y escondido es lo que queda:

Desde cerca es imposible ver el muro, tan solo desde lejos y buscando el lugar puede verse algo de él.
Recuadro rojo: las tres oliveras. Recuadro naranja: parte del muro de piedra seca.
Tres fotografías de lo que queda de esta pared de piedra seca.

Pues bien, sabíamos de estas tres oliveras pero lo cierto es que esta ladera guardaba más. Es difícil distinguir las fajetas de tierra ni se ven estos otros olivos, pero allí se encuentran:

Se ve muy bien el camino que serpentea por a Costera d'Otín, con el fondo del Barranco Mascún a la izquierda.
El recuadro rojo sitúa las tres oliveras que ya hemos mencionado, las flechas rojas señalan la ladera donde se encuentran las fajetas y el resto de los árboles.
Desde lejos, en la otra vertiente del cañón y más o menos en frente, la disposición de las carrascas delatan, con buen ojo, la existencia de las fajetas (recuadro rojo). La doble flecha rosa señala el Carrascal de Bellosta, que luego veremos.

El recuadro rojo señala la zona de las fajetas donde se encontraba el olivar. La doble flecha roja sitúa el Carrascal de Bellosta, que luego veremos.
Se distingue muy bien el camino que remonta a Costera d'Otín, también lo pedregoso que era antaño el cauce del Barranco Mascún y lo poco que es hoy.

(Fuente ortofotos: IGN, comparador PNOA)
Otra comparativa, más de cerca y respecto al mapa topográfico. Se distingue con más claridad el aterrazamiento (recuadro rojo).
(Fuente: IGN, comparador PNOA)

Estas fajetas, al igual que la de los tres olivos anteriores, son estrechas y alargadas, y los árboles se encontraban alineados. Este otro conjunto ha sufrido más el paso del tiempo:

La foto de la izquierda muestra lo estrecho de los aterrazamientos, la de la derecha uno de los muy pocos restos de la vieja sustentación de piedra seca.
Cuatro imágenes para seguir comprobando lo estrecho y desmoronado de las fajetas, asi como algunas de las viejas oliveras ya muertas y resecas.

Todos ellos son los testigos de lo que fue el olivar más alto del Valle de Rodellar, en torno a los 850 msnm según el mapa de más arriba. No es común encontrarlos a esta altitud.
En opinión de quienes los conocieron en aquel otro momento, la sequedad del terreno, el abandono y falta de poda y cuidados, causaron la muerte de estos árboles.

UN CARRASCAL Y UNA CUEVA
Justo por encima de estas viejas fajetas la ladera cambia y vamos a pasar de un uso agrícola a otro ganadero. Nos encontramos en el Carrascal de Bellosta (de nuevo por la casa homónima de Otín):

El Carrascal de Bellosta lo señala la doble flecha rosa. La flecha roja indica dónde se encuentra las tres oliveras que ya hemos visto y el recuadro rojo las fajetas con el resto de olivos. La flecha naranja sitúa la cueva que ahora veremos y la flecha azul el abrigo que veremos después.
(Fuente ortofotos: IGN comparador PNOA)
Este es el Carrascal de Bellosta. La glera discurre limpiamente, sin matorral. A la izquierda, al sol, está la peña donde se encuentra la cueva.

Según nos han contado Juan José Santolaria (casa Cabalero de Otín), Joaquín Javierre (casa Albás de Rodellar) y José Cebollero (casa Ortas de Rodellar), por esta ladera del carrascal circulaba suelto el ganado mientras que los pastores a menudo iban por lo alto del monte. Este antiguo tránsito de animales se comprueba en una bonita cueva situada en este lugar:


Izquierda: justo a la altura de dos pináculos rocosos, el punto débil que los separa se convierte en cueva a la altura del suelo.
Derecha: son dos cavidades pero la superior es inaccesible; el recuadro rojo señala un recinto de piedra seca.
El interior de la cueva tiene cierto volumen y es muy regular en su morfología. El suelo está completamente recubierto de excrementos. En su entrada (a la derecha de la foto) aparece una pequeña construcción de piedra seca que parece ser lo que queda de un resguardo de pastores.

El uso de esta cavidad debe ser bastante antiguo ya que Juan José nunca oyó hablar de ella a los mayores de Otín.

UN ABRIGO ESCONDIDO
Pero aún queda, al menos, otro misterio.
Justo en el extremo sur de las fajetas con olivos un gran bloque desprendido, oculto por las carrascas, guarda una somera construcción:


Una hilera de bloques, algunos de buen tamaño, fueron colocados para ofrecer un estrecho y alargado rellano. Pero ¿para qué?
No sirven para encerrar ganado, no parece lógico que sirvieran para dormir. ¿Quizá sirvieron de arnal? pues lo cierto es que recuerda un poco a otros lugares con este uso y de hecho algunas casas de Otín tuvieron colmenas.
Pero tampoco esta vez nos es dado saber más, el señor Juan José tampoco sabe de este abrigo, presumiblemente bastante viejo.

-----oooo-----

Entre todos estos montes al cobijo de Guara, pocos son los caminos tan conocidos y divulgados como el que discurre por a Costera d'Otín. Frecuentado desde hace siglos por quienes iban y venía de la montaña al llano, fue siempre mencionado y recorrido por aquellos viajeros de finales del siglo XIX y principios del XX que empezaron a dar conocimiento de estos lugares más allá del ámbito local. Todos ellos siempre pusieron la atención en el paisaje tan original como monumental del Barranco Mascún. Ninguno se detuvo, al pasar por aquí, a mencionar otra cosa. Y así ha sucedido hasta nuestros días, con la excepción de las 3 pequeñas oliveras.
Es moneda corriente, lo pequeño, lo de "ir por casa", lo que se encuentra fuera o escondido de la vista, se queda normalmente en la memoria particular y así, con el tiempo, va desapareciendo al hilo de las personas que lo conocían. Todo esto es algo que venimos observando reiteradamente a lo largo de este blog y que volvemos a encontrar en los alrededores de este afamado camino.


ACTUALIZACIÓN (17 febrero 2025)
En dos antiguas fotografías, de dos ilustres viajeros, se vislumbran las fajetas con las oliveras de Casa bellosta:

El recuadro rojo señala las fajetas y el recuadro naranja a Fajeta o Real (de la que hemos dado cuenta en otra entrada, ver aquí). La flecha rosa indica el arranque del Camino a Costera.
Esta fotografía, tomada por el conde Saint-Saud el 18 de junio de 1881, ya la explicamos en una entrada anterior (ver aquí).

(Fuente: BnF Gallica, ver aquí)

Mismos recuadros e indicaciones de la foto anterior.
Imagen tomada por Lucien Briet, muy probablemente el 18 de agosto de 1904.
(Fuente: Fondo Briet, Château-Fort de Lourdes)