LAS RUTAS DEL SILENCIO

Un tournant a été marqué dans un monde qui meurt... Et cette impression d'une civilisation originale qui s'éteint dans le grand creuset aveugle de la vie moderne, nous la retrouvons à chaque pas... Hier notre guide nous a montré dans le ravin de Barrasil une multitude de champs de blé grands comme de mouchoirs de poche; les paysans les ont patiemment taillés sur la pente abrupte désempierrée, défrichée, au prix souvent d'une heure de marche; il fallait cela pour nourrir des villages surpeuplés. Mais d'année en année la jeunesse s'en va, attirée par le développement industriel de Lérida et de Barcelone. Et les champs suspendus retombent en friche... Abandonnée aussi l'eau salée d'une fontaine que l'ont faisait évaporer au soleil pour avoir sa provisions de sel, les falaises de calcaire et de gypse dont on tirait la chaux et le plâtre, -"un plâtre bien meilleur que celui qui nous vient maintenant de Madrid". Louis Laborde-Balen, 1965

Mais réduire l'intérêt de cette montagne aux pittoresques étrangetés visibles (...) serait trahir la vraie nature de ce massif. Parce que dans ce coin retiré de hautes terres, l'ambiance prévaut toujours sur le paysage. L'obsession de l'eau rare, une communion intime avec la pierre torturée, cette solitude sans partage, voilà qui constitue, au fond, l'attrait réel de ces lieux; voilà aussi les test grâce auxquels la sierra de Guara reconnaîtra les siens! Pierre Minvielle, 1966

Nous nous reposons examinant les lieux. En contrebas, 300 m environs, l'on voit où l'on devine le fond du barranco. Des ramiers que nous envions se poursuivent dans l'étroit couloir de 3 à 4 m de large qui serpente à travers falaises et redents. 100 m plus haut, la cassure s'élargit, d'immenses gradins montent vers nous, par endroit le calcaire gris, bleu ou rouge fait place au vert profond du buis et des lentisques. Au travers surgit une forêt d'aiguilles où les choucas slaloment sans problème. Plus haut, presque à la crête terminale, impassibles, souverains, des couples de vautours ont entrepris une ronde qui va s'élargissant. L'ont resterait là des heures, pas un bruit, pas un cri, si ce n'est de braillards choucas procédant à quelque élection. Nul ne parle, comment dire ce que nous ressentons, décrire ce que nous voyons... Christian Abadie, 1971

Existir en la memoria es una de las formas más poderosas de existencia que conocen los humanos (...) Y ya se sabe que la nostalgia es una expresión suave y resignada del miedo. Sergio del Molino, 2016

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sábado, 31 de agosto de 2024

A VUELTAS CON EL GRADÓN DE PALOMERA

El uso y la costumbre dan su razón de ser a la existencia de los nombres de lugar. Según lo sean, mayor o menor serán su relevancia, su frecuentación de empleo y su pervivencia en la memoria. La vida de cualquier topónimo es así.

Es relativamente normal que los nombres de lugar se repitan, pero cuando lo hacen suelen encontrarse en lugares alejados unos de otros. Pero es del todo infrecuente que esto suceda en lugares muy próximos. Quizá el Gradón de Palomera sea una excepción.

Quizá exista un Gradón de Palomera llamémosle principal y otro Gradón de Palomera secundario de uso/importancia mucho menor.

Ya con anterioridad hemos comentado este gradón, pero existen discrepancias sobre su situación según los informantes. Dado que unos y otros se muestran completamente convencidos y seguros de lo que dicen, cabe suponer que a lo mejor todos tienen razón y este topónimo exista en dos sitios, ambos cercanos y casi enfrente uno del otro. Veamos.

GRADÓN (principal) DE PALOMERA
Detrás de la iglesia de Rodellar se encuentran as Eras: a era Cañuto y a era Lapena (ver aquí). Entre ambas una canal muy evidente desciende hacia el fondo del Barranco Mascún alcanzando el inicio de la zona conocida como Palomera. Por ella baja el Camino Palomera, antaño mucho mejor trazado y mantenido para que pudieran transitar los burros. Pues bien, según Casa Ángela, Casa Ortas y Casa Tendero, esta canal que corta el acantilado y por la que pasa el camino es llamada Gradón de Palomera. Verdad es que resulta algo raro ya que se trata de una canal sin apenas resaltes muy marcados (aunque no faltan las excepciones, ver aquí o Gradón de Seral y aquí el Gradón del Picón d'o Cuervo). Pero también parece lógico ya que es un lugar muy común y habitualmente frecuentado desde siempre.

El recuadro rojo sitúa la canal del Gradón (principal) de Palomera, la flecha naranja a era Cañuto y la flecha rosa a era Lapena, lugares hoy transformados por las instalaciones turísticas.

GRADÓN (secundario) DE PALOMERA
El señor Joaquín de Casa Albás discrepa de todo lo anteriormente dicho. Según él, el Gradón de Palomera se encuentra en la otra vertiente del cañón, justo en la vaguada que sigue aguas abajo a la Peña Palomera. Ya la hemos mencionado en otra entrada (ver aquí) y en la ficha del CD de toponimia (ver aquí).

El recuadro rojo sitúa el Gradón (secundario) de Palomera, el punto violeta la Peña Palomera y la flecha naranja el Saquillón d'a Manteca.
La foto está tomada muy cerca de la cabecera del Gradón (principal) de Palomera.

Ciertamente este gradón, al tener varios escarpes rocosos que hay que franquear con cuidado, sí tiene verdaderamente carácter de gradón. Pero su papel en la vida diaria era mucho más discreto y considerablemente menos frecuentado. Quizá aquellos pescadores que iba a la Caxigareta acortando por aquí lo llamaban también de "de Palomera" puesto que, al fin y al cabo, de Palomera venía y a Palomera llevaba.

Nos quedaremos con estas explicaciones ante la completa imposibilidad de poderlo contrastar más.



viernes, 14 de octubre de 2022

DÉBILES RASTROS

Ya los hemos comprobado otras veces. Sabemos que en otros tiempos cuchareros y pastores campaban el monte y el interior de los cañones. Y que de todo ello bien poco sabemos y bien poco subsiste. Por ello nos causa emoción toparnos inesperadamente con alguno de sus rastros.
¿Inesperadamente? En cierta manera. Es verdad que hay que ir a por ellos, pero nunca se tiene la certeza de llegar a encontrarlos. Podemos pasar por sus inmediaciones, tenerlos a escasa distancia al otro lado del desfilado, pero, se esconden. Son poquita cosa y la vegetación ampara con discreción su soledad.

Algo de todo esto volvió a repetirse el otro día en el tramo de os Coderos (ver ficha explicativa aquí) del cañón del río Alcanadre.

Os Coderos (recuadro rojo y derecha) con la situación de los lugares cuya frecuentación se explica: cuchareros (flecha roja) y ganado (flecha azul).
(Fuente mapa: https://www.ign.es/iberpix/visor/)

CUCHAREROS
Suponemos que se trata de ellos. Tan exiguo es el lugar, apropiado tan solo para cortar troncos. Tan poco espaciosas estas fajas para guardar ganado alguno, al menos de una manera regular.

En primer plano se adivina el amplio meandro de os Coderos y el recuadro rojo sitúa el abrigo.

Es un simple abrigo. Sin embargo, un murito de muy pocas piedras, lo poco que subsiste del pequeño recinto que cerraba, delata un uso antiguo.


El murito en su parte mas visible y algunos troncos claramente cortados y parcialmente quemados. Y algo de la paja del suelo, y el sempiterno sirrio (cagaletas) de las cabras que todo lo campan.

En realidad son dos abrigos, contiguos y con visera protectora. Solo el de la derecha estaba cerrado, posiblemente el más utilizado. El de la izquierda solo guarda algo de la paja que se extendía por el suelo.
Ignoramos si este covacho se conocía por algún nombre. No todos lo tenían.

UN CURIOSO HOSPITAL
Frente a este ignorado covacho, al otro lado del cañón y bordeando el río, se extiende una alargada fajana con un nombre bien singular: o Saquillón d'os Sarnosos (para mayor detalle ver su ficha aquí).
Lo inaccesible del lugar (por ello el nombre de 'saquillón'), su vegetación y la garantía del agua, hicieron de él un resguardo para el ganado enfermo (de ahí lo de 'sarnosos').
¿Innaccesible? Salvo acceder a nado por el río, algo que no se hacía en aquellos tiempos y menos con cabras u ovejas, solo existía una forma de acceso posible con los medios de aquel entonces. Tan ingeniosa como valiente. Ya lo hemos explicado en la ficha mencionada.
Este acceso se ve muy bien desde las fajanas del covachón de los cuchareros:

Dos de las fajanas que recorren la vertiente izquierda de os Coderos. La más inferior de la imagen es el Saquillón d'os Sarnosos (punto naranja).
El recuadro rojo señala el 'gradón' de acceso en el que se distingue el pequeño árbol con la piedra de las fotos siguientes.


Izquierda: itinerario del dificultoso acceso (línea roja de puntos) con indicación del arbolito y la piedra (flecha naranja).
Derecha: el arbolito y la piedra.

Es todo lo que queda del viejo paso acondicionado, las trancas de madera desaparecieron hace mucho.
Suponiendo que alguien llegue a acercarse a estos lugares solitarios ¿quién hoy en día, desde lejos, se percata de esta pequeña piedra, el tronco, y puede imaginar que existe una explicación?
Si las piedras hablaran...

miércoles, 7 de julio de 2021

RUMBO AL SUR

Con anterioridad a la actual carretera y de todo el sistema de pistas que conocemos, las principales vías de comunicación del Valle de Rodellar hacia el norte y sur se resumen esquemáticamente en el siguiente plano:

Hacia el norte, hacia la montaña, los dos caminos principales eran el que subía por as Gargantas hacia Nasarre (naranja) y el que hacía lo propio por a Costera d'Otín (azul).
En dirección sur discurrían dos, uno por cada vertiente del río Alcanadre: por la margen izquierda (rosa) alcanzaba as Almunias para luego subir al cordal-divisoria con el río Balcez siguiendo hacia Bierge; por la margen derecha (rojo) discurría más directo hasta alcanzar Morrano.

(Fuente mapa: IGN, serie MTN50, hoja 249-Alquézar, 2ª edición, 2012)

Nos vamos a detener en este camino de la margen derecha que, desde Pedruel, alcanzaba el Somontano y llevaba hacia Morrano, Yaso y Huesca.
El tramo correspondiente entre Rodellar y Pedruel ya lo hemos señalado en otra entrada anterior (ver aquí).

HACIA EL SUR EN OTRO TIEMPO
La importancia de la comunicación por esta vertiente derecha del río Alcanadre viene de antiguo, además de demostrada por la existencia del famoso Puente Pedruel.

El mapa de Thomas Fermin de Lezaun y Tornos publicado en 1777 dibuja solo este (doble flecha roja).

Y de tal manera este fue el camino que tomaron los viajeros franceses de finales del XIX y principios del XX. Albert Lequeutre escribe en 1871 el primer artículo que saca a la luz la existencia de este itinerario tras pasar por él (ver página "Documentación"):
"Llegados a Rodellars, hacia mediodía, conseguimos comer a las 2h 30': afortunadamente habíamos calmado nuestra impaciencia, con la ayuda de una torta y de Rancio. Por fin, a las 3h 30', podemos ponernos de nuevo en marcha, bordeando el valle del Alcanadre. A partir de Rodellars encontramos olivos cada vez más frecuentemente; el camino, que es bastante bueno, desciende, después remonta, para descender y remontar de nuevo, sobre todo a partir del pueblo de Pedruel. Franqueamos el collado de la Peonoria; en este collado se halla un inmenso abrigo cerrado por un muro de piedra seca, donde los rebaños pasan la noche; abandonamos el camino de mulos, y descendemos casi a pico, por un detestable sendero peatonal lleno de piedras sueltas y rodeado de boj, hasta el fondo de un barranco seco para remontar en seguida a través de un bonito bosquecillo frondoso y muy fresco, que absorbe sin duda todo el agua que baja de las crestas, y nos encontramos en un llano muy fértil: numerosos olivos."
Como más adelante veremos, y a juzgar por lo que escribe, a partir del (mal llamado) 'collado de la Peonoria' Lequeutre dejó el camino principal para tomar un atajo.
Años después la singularidad de la zona mereció en 1888 su inclusión dentro del tomo Pyrénées de las famosas Guides Joanne (ver de nuevo la página "Documentación"). Allí se toma nota, muy sucintamente pero casi al pie de la letra, de lo dicho por Lequeutre:


LOS PRIMEROS MAPAS MODERNOS
Los primeros mapas con curvas de nivel y sus minutas preparatorias pertenecen al momento en el que ya existía la pista-carretera que modificó y suplantó el trazado del viejo camino de la vertiente izquierda:

Planimetría de 1927 con el trazado de la vía "antigua" (dobles flechas rojas) y "moderna".

La suerte del camino de la vertiente derecha estaba sentenciada pero todavía se señala, tanto en la planimetría de 1928 como en las dos primeras ediciones del mapa 1:50.000.

Planimetría, 1ª edición (1934) y 2ª edición (1952).
Instituto Geográfico y Catastral.

Cuando llegan las ediciones a escala 1:25.000 las cosas ya se han complicado. Antiguo camino, nuevas pistas, se entremezclan y vuelven confuso, cuando no ignorado, el pasado de aquel itinerario que resueltamente bajaba hacia el sur:

Sucesivas ediciones del mapa de la serie MTN25, años: 1997, 2003 y 2014.

UN CAMINO DIVIDIDO Y POR PARTES
Así es. Entre Pedruel y el antiguo término municipal de Morrano el itinerario no era, por asi decirlo, uno solo sino dos, uno continuación del otro: primero el Camino as Valles y, prolongándolo, el Camino a Peonera. Y no solo eso, el Camino as Valles tenía dos ramales: el Camino d'Arriba y el Camino d'Abajo.

En la foto aérea de los años 1950 todavía no se había construido la actual pista y los caminos pueden situarse con precisión.
El Camino as Valles figura en rojo: el Camino d'Arriba pasa por la base del Castillo Naya (punto naranja) y el Camino d'Abajo próximo al Corral d'Antón (1) y el Corral de Narciso (2) (para ver más sobre estos corrales ver aquí).
El Camino a Peonera aparece en rosa. Doble flecha azul: Barranco a Peonera.
(Fuente ortofoto: Instituto Geográfico de Aragón (vuelo americano 1956)

Si comparamos esta imagen con los mapas más arriba mencionados se comprueba que en estos últimos solo se representaba el Camino d'Arriba y se ignoraba el d'Abajo.

CAMINO AS VALLES
Desde la construcción de la pista está prácticamente desaparecido y solo se ha recuperado, parcialmente, el Camino d'Arriba.

Restos del muro de piedra seca del viejo camino a poco de salir de Pedruel, hoy suplantado por la pista.

Su trazado avanzaba sin gran pérdida de desnivel hasta llegar a la Lometa Morgüeño. Aquí se dividían los dos caminos:

La moderna pista suplanta y desfigura el trazado del Camino d'Abajo. El Camino d'Arriba se distingue junto a las flechas rojas.

Se llama a Lometa Morgüeño al tramo inferior de la alargada Loma as Vaquerizas (en nuestro Atlas, ver aquí, solo recogíamos esta última; valga lo aquí dicho para precisar ambos topónimos).

Camino d'Arriba (d'as Valles)
A día de hoy puede seguirse este camino ya que ha sido recuperado en buena parte. Y decimos esto porque al llegar a las cercanías del Castillo Naya/Peña o Castillo abandona su verdadero trazado (que seguía más o menos a nivel bordeando la peña) y remonta directamente, siguiendo un itinerario completamente nuevo, hasta alcanzar a Portellada.
Originalmente alcanzaba el Corral d'Urbez y proseguía en la misma tónica hasta alcanzar el colladito donde se unía con el Camino d'Abajo para dar lugar al Camino a Peonera. Este es el colladito al que Lequeutre le dio por llamar equivocadamente "col de la Peonoria".


Imágenes del tramo original del Camino d'Arriba antes de llegar a la zona del Castillo Naya.

Camino d'Abajo (d'as Valles)
A ratos lejos de la actual pista, otras veces suplantado por ella, difícilmente podremos darnos cuenta de él. Lo más vistoso que queda es el precioso desvío entre muros de piedra seca que de él llevaba a los corrales d'Antón y Narciso (ver aquí).

Veamos una síntesis de ambos caminos en la mencionada ortofoto del vuelo americano de 1956:

Se aprecian multitud de detalles, incluidos los dos caminos que nos ocupan.
Para más información sobre el Castillo Naya y los corrales ver aquí.

CAMINO A PEONERA
A partir de la colladeta que separa Naya del profundo corte del Barranco Trensús, el camino sigue a nivel bordeando su acantilado para bajar posteriormente por la extensa ladera del Solano a Peonera, de donde toma el nombre.
Veamos el camino en la misma ortofoto americana de 1956:

De nuevo muchos detalles, incluido el trazado del camino (hoy en día mucho menos marcado).
Texto

Nada más empezar dejamos a mano derecha, en un escalón inferior, un covacho en el que todavía se ve el cierre de piedra seca que antiguamente guardaba el ganado: la Cueva as Escobetas (ver ficha aquí). Se trata del "inmenso abrigo" que citaba Lequeutre en 1871:

La bonita y estratégica Cueva as Escobetas que de forma tan optimista calificó Lequeutre.

Pero hay otros lugares curiosos a lo lago de este mismo camino.
En las inmediaciones de la mencionada cueva el acantilado presenta un punto débil que era aprovechado para atajar el itinerario cuando se iba sin carga especial: se trata de o Trastallo d'a Peonera, el "detestable sendero peatonal" que Lequeutre lamenta y por el cual fue guiado para ganar tiempo.
Más adelante el camino entra en la extensa ladera del Solano a Peonera mediante un marcado giro del itinerario que, precisamente por ello, da nombre a este lugar: o Codero.
Cercano a este quiebro de la senda se encuentra un breve acantilado agujerado que alberga la Cueva o Codero:

La vistosa Cueva o Codero.

Su paso por el mencionado solano se encuentra actualmente vestido y confuso:

Esta imagen sirve de ejemplo. Los arbustos, luego las gleras, apenas dejan ver el trazado y tan solo alguno de los viejos muros de piedra seca.

Hacia su final cruza el seco y arbustivo cauce del Barranco a Peonera y entra en el antiguo término de Morrano. Alcanza así la conocida pista de hoy en día.

Final del Camino a Peonera.

El estado del Camino a Peonera es de lamentable olvido a día de hoy dada la existencia de la pista que remonta por el Solano a Peonera y baja al otro lado por el Paco Naya, muy divulgada además por ser utilizada por el llamado "Camino Natural". Ciertamente este no tiene, ni tendrá nunca, ni el buen trazado ni, por supuesto, el ilustre pasado del anterior.
Tres ortofotos enseñan el paso de los años y la desatención:

1956 (Instituto Geográfico de Aragón, vuelo americano)
1997 (Instituto Geográfico de Aragón)
Actualidad (aplicación Mapas de Apples, versión 3.0)

En fin, ciertamente la importancia de su pasado y su variada historia merecerían la atención para estos dos caminos. Una atención que debería empezar ante todo por su limpieza y señalización. Y, claro está, su puesta en valor, de poco serviría si no.

martes, 24 de marzo de 2020

DOS GRADONES EN LA ESPESURA

Recordemos que por aquí la palabra "gradón" se utilizaba para los pasos que superaban algún resalte o escarpe rocoso, más o menos escabroso y más o menos difícil.
El 'Dizionario Aragonés de Terminos Cheograficos' de Chesús Casaus y Pascual Miguel recoge muy bien su significado:




Gradón sust.m. 1. Escalerón en a besán d'un mon u en una peña feito d'un faxetón más plan y un zillaret de peña; gosa aberne bel grau ta puyar-ie. Cast. escalón en el terreno. 2. Sino. baxador, puyador. Paso natural prou furo, que gosa estar l'unico en un puesto inazesible; ta pasar d'una faxa entre atra más alta, puyar d'o cobaxo d'un zillo u peña ta o bobalto (...). Cast. paso escarpado.



Además, es un término que se repite en muchos lugares. A modo de ejemplo, citemos los conocidos y escarpados graus de la Serra Major del Montsant en Tarragona (ver aquí) y el Grau de la Bella Dona en el antiguo Camí Vell de Lluc en Mallorca (ver aquí):



Y no solo de este lado del Pirineo. En el valle de Barrada, afluente del Valle de Luz poco más al norte de Gavarnie, se encuentra eth passet det gradou (el paso de gradas rocosas) tal y como se recoge en el libro de Marcellin Berot 'La vie des hommes de la montagne dans les Pyrénées racontée par la Toponymie':



Los dos gradones que ahora comentamos, como la mayoría de los que se hallan dispersos por los montes y barrancos de a Balle de Rodellar, no han corrido la suerte de los mencionados. Andan perdidos en la memoria, y ambos también perdidos en la espesura.
Se sitúan en la vertiente derecha del río Balcez, abandonado ya el cobijo del Cerro Balcez y en las estribaciones inferiores de la Sierra Rufas.
Ninguno de ellos figuraban entre los reseñados en el DVD de toponimia que editamos en 2015 (ver aquí). Pero una vez más, la memoria del señor Lorenzo Mairal nos permite rescatarlos:


El punto rosa es el Gradón d'Artica o Pinar y el punto rojo señala aproximadamente la zona donde se encuentra el paso de o Zillar.
(Fuente del mapa: IGN, serie MTN25, hoja 249-III Labata, 3ª edición, 2014)
Nota: los nombres de los barrancos de la margen derecha del río Balcez, al Sur de Barranco Fondo, se encuentran erróneamente desplazados al Norte.

GRADÓN D'ARTICA O PINAR
Este es muy fácil de encontrar y está muy a la vista. Realmente no está en la espesura, pero sí conduce a ella.


La doble flecha roja señala el escarpe del Gradón d'Artica o Pinar. Las flechas naranjas indican la zona llamada Artica o Pinar. La línea rosa sigue el conocido camino que desde a Collada baja al Tranco as Olas y sigue hasta la ermita de la Virgen de Biña. El tramo que se observa del río Balcez corresponde a la primera parte de as Olas (ver aquí).

El único paso dificultoso se halla en el resalte de arriba, pero una oportuna alborzera (madroño) ayudaba a pasar. Sin embargo, ya en la Artica o Pinar la frondosidad ha ganado terreno por doquier y transitar por ella ya no es como antaño.
En frente mismo de su base, en la orilla izquierda del río, se encuentra la Fuente as Olas. Es el único manantial permanente de la zona y, aunque débil, nos asegura un poco de agua.


En la foto de la izquierda la flecha roja apunta hacia la parte superior del Gradón d'Artica o Pinar y la flecha rosa sitúa la Fuente as Olas.
En la imagen de la derecha, Anabel se encuentra junto a la fuente.

O ZILLAR
Con esta palabra, zillar, se designaba, y así lo recoge también el mencionado diccionario geográfico:
Zillar sust. m. 1. Zillo prou gran y larguizo. Cast. farallón grande y prominente 2. Contino de zillos u zinglas. Cast. farallones rocosos (...) Caita, tallo fundo y dreito en una peña u zingla. Cast. precipicio.
En el caso que nos ocupa se empleó también para nombrar un lugar de paso expuesto en la zona escarpada del Rincón d'as Figueras. Al igual que en alguna otra ocasión (ver p.ej. o Gradón en el Barranco Mascún, aquí y aquí) el sustantivo genérico adquiere categoría de topónimo.


Doble flecha roja: Barranco Rincón d'as Figueras. Óvalo rojo: Rincón d'as Figueras. Doble flecha naranja: Barranco d'a Loma Torla. Punto naranja: a Plana Torla. Doble flecha rosa: Barranco de l'Alborzeral. Punto rosa: Plana l'Alborzeral. Doble flecha azul: Barranco de Cueva Crabitos.
(Fuente ortofoto: aplicación Mapas de Apple, versión 2.1)

Toda esta vertiente del río Balcez alterna zonas de vegetación más o menos espesa con escarpes y abarrancamientos, conocidos en su conjunto bajo el nombre de os Zillares d'a Sierra Rufas. La naturaleza de la roca (conglomerado) frecuentemente no permite un paso seguro en las zonas pendientes debido a la engañosa inclinación de las mismas y a la abundancia de piedras de sueltas.
Precisamente uno de estos lugares de paso tenía mala fama por su exposición. Se le conocía como o Zillar. Permitía cruzar desde la zona del Rincón d'as Figueras hacia el barranco de mismo nombre. Poco fácil pero útil: dada su obligatoriedad y lo exiguo del mismo, se aprovechaba para colocar zepos con el fin de cazar fuinas.
No hemos localizado el sitio con precisión y el terreno, muy vestido, ha perdido cualquier vestigio de las antiguas sendas. Probablemente la mejor manera de buscarlo será a partir del cauce del propio barranco. Queda pendiente, pero damos noticia del mismo.

viernes, 6 de marzo de 2020

CARBONEROS EN L'ALMERIZAL

En nuestro Atlas de Toponimia ya explicábamos qué es el Rincón de l'Almerizal (ver aquí). También indicábamos que tan solo eran dos los lugares que daban acceso a este circo de grandes proporciones. El superior era llamado Entrada d'Arriba de l'Almerizal y el inferior Entrada d'Abajo de l'Almerizal.
Vamos a mostrar la inferior de ellas, la que abrieron los carboneros. Es un buen ejemplo de cómo la importancia del carbón en aquella época llevaba a acondicionar pasos dificultosos para acceder a zonas propicias y poder transportar la carga con seguridad.


Este es el ámbito donde se encuentra l'Almerizal. La flecha roja señala la Entrada d'Abajo de l'Almerizal.

Este lugar se cortó para carbón (está era la expresión que se utilizaba) durante la segunda de las dos grandes subastas que se hicieron para aprovechar las carrascas de esta vertiente del río Balcez.
Para poder sacar toda la carga con caballerías hubo que acondicionar la vieja senda que entraba al Rincón de l'Almerizal por la Entrada d'Abajo (la Entrada d'Arriba era inviable por su dificultad). Y no fue ésta la única, el conocido camino que baja por Fajacheto (ver aquí), utilizado actualmente para efectuar el descenso de os Escuros del río Balcez, fue también rehecho con esta misma finalidad.


La flecha roja señala la entrada a Fajacheto. Fue abierta por medio de explosivos. Con anterioridad se pasaba por una cornisa que se encuentra a la derecha y justo por debajo.

El camino de acceso
Cuando el Camino Fajacheto llega al río se continúa, tanto antes como ahora, por la margen derecha a lo largo de la llamada Faja a Riereta. Acaba justo en frente de la gran glera que baja de l'Almerizal.


El punto rosa señala la Fuente l'Almerizal y por detrás se inicia la gran glera.

A partir de aquí no queda rastro del antiguo camino, pero se sube con facilidad ya que la pedrera está bien asentada y es poco pendiente.


El Rincón de l'Almerizal tiene dos vertientes: o Solano l'Almerizal (punto naranja) y o Paco l'Almerizal (punto rosa). De ambos, solo el solano fue cortado para hacer carbón.
La línea roja sigue el trazado del antiguo camino, ya desaparecido hasta entrar en la "ralla" (cresta rocosa donde se encuentra la Entrada d'Abajo).


Desde la Entrada d'Abajo se ve muy bien Fajacheto y su camino (doble flecha roja) asi como (flecha naranja) la llegada por el estrecho de gleras del Barranco l'Almerizal (precisamente en este sitio había una de tantas carboneras que en el entorno de este trayecto se hicieron). La flecha rosa señala la entrada a Fajacheto que fué abierta con explosivos y que hemos comentado más arriba.

La Entrada d'Abajo de l'Almerizal
Para alcanzar la ralla donde se encuentra este paso el camino abandonaba la glera del cauce del Barranco l'Almerizal y subía bordeando otra por un lateral.


La línea roja sigue el antiguo camino que sube por el lateral de la glera (la única traza que queda tan solo se adivina al cruzar su base y por lo alto) y atraviesa luego la "ralla" por la Entrada d'Abajo de l'Almerizal.
La flecha naranja señala la tranca de madera, la flecha rosa la cornisa picada y la flecha azul sitúa, al otro lado, el lugar donde se encuentran los restos de la pared de piedra seca de sustentación.
A la derecha se distingue el estrecho del Barranco l'Almerizal.

A diferencia de lo visto hasta aquí, el cruce de la "ralla" mantiene todavía su trazado, eso sí, en un estado muy deteriorado. Veamos los diferentes tramos de la Entrada d'Abajo:


La débil traza que cruza la glera se introduce sin dificultades en dirección a la roca (izquierda). A modo de pequeña cornisa avanza entre rocas y arbolado (centro) y se define luego con mayor claridad (derecha) entre gran cantidad de piedras desmoronadas.


Inmediatamente se llega a un paso algo exiguo de cuyo acondicionamiento tan solo subsiste una tranca de madera y parte de su relleno de piedras y tierra.


Le sigue un tramo claramente picado en la roca para ofrecer un avance suficientemente seguro a las caballerías. A su final se alcanza la característica carrasca, tan visible desde Fajacheto y que el señor Lorenzo Mairal recordaba de pequeño tamaño cuando de muy joven cruzaba por aquí.

En este punto atravesamos el filo de la "ralla" y pasamos del lado de l'Almerizal:


Para franquear el escarpe y alcanzar una nueva glera, el camino fue sustentado con ingeniosidad. En la parte que llega a la pedrera aún se observa el muro de piedra seca, pero en su inicio, donde el resalte es mayor, se ha desmoronado dejando al descubierto la fábrica interior.


Al deshacerse el muro del camino ha quedado visible la estructura que lo mantenía. Una tranca de madera, tierra, piedras.

A partir de aquí el camino remontaba en sucesivas lazadas por el empinado Solano l'Almerizal y comunicaba con la Entrada d'Arriba. Casi nada queda ya. Actualmente se sigue el trazado poco más de un par de lazadas y se acaba por perder.

Recapitulando
Vamos a situar todo el itinerario en un plano y en una panorámica a partir de un lugar tan identificable como conocido: a Collada.
El color rosa sigue el Camino Fajacheto, el naranja el que discurre por la Faja a Riereta y el rojo el que sube hasta introducirse en el Rincón de l'Almerizal por su Entrada d'Abajo.

(Fuente mapa: Iberpix4 - Instituto Geográfico Nacional)


EL FIN DE UN CAMINO
Hoy somos unos esporádicos testigos de un camino y un lugar bien vivos durante unos años de mediado el siglo pasado. Pero no solo se trata de ellos, también la memoria y el recuerdo tienden a desaparecer. Lo hemos visto ya numerosas veces a lo largo y ancho de estas montañas.
Es por esto que no podemos acabar sin dar a esta historia el protagonismo de quienes lo tuvieron.
Gracias al señor Lorenzo Mairal sabemos de él mismo, de su hermano Elías, del señor Abilio Escartín y su hermano Nicolás, de los padres de todos ellos, asi como de algunos otros también de as Almunias. Ellos fueron quienes, en aquel entonces, hicieron de aquella simple senda el buen camino cuyos testimoniales restos aún podemos nosostros hoy encontrar.